viernes, 20 de noviembre de 2009

¿Obsesión?

Creo que me he obsesionado un poco, pero no lo sé.

Lo creo, porque no obtengo lo que me gustaría o esperaría. Y no lo tengo porque tú no eres la persona que me pertenece, supongo.

No hago más que pensar en ti y no en él, en quien debería. Ya no sé lo que quiero ni lo que no quiero. Todo es tan absurdo...

No hago más que escuchar a Alex Ubago. Estoy enamorda de él...bueno, más que de él, de su voz, de sus canciones, de su letra...

Y siempre termino llorando. Al igual que cuando canta con Amaia, "Sin miedo a nada" pienso que la canto contigo...simplemente eso.

Dios...¿por qué no se me puede pasar ya esta tontería de encima?

Tengo muuuuuuuuuuuuchas cosas qué hacer, y poco tiempo!!

Muchas y poco tiempo, ¿vale? Pues ya está!!!! Joder!!!

jueves, 19 de noviembre de 2009

Miirando al cielo


Es casi de noche, está oscureciendo y estoy aquí sentada en la ventana viendo las estrellas. Siempre que me preocupa algo o me pongo a pensar en ti, me gusta estar aquí. Viéndolas brillar.

¿Sabes? Cada una tiene un color diferente, cada una es distinta, única, como cada uno de nosotros. Por eso son tan especiales, por eso me gustan tanto.

Me gusta mirarlas, me releja, me gusta pasar el tiempo mirándolas. No me canso. Me pregunto tantas cosas mientras estoy así...pero no obtengo respuesta ninguna. Solo pasar el tiempo.

Siento que me iluminan, que están ahí porque saben que yo estoy sola, y así me hacen compañía. Porque saben que me gusta verlas, porque saben que me alivian. Porque saben algo más de lo que yo no sé.

Me pregunto qué estarás haciendo. ¿Estarás durmiendo ya? ¿O quizás estés despierto? Algo me dice que estás en la cama, que estás mirando al cielo, que estás navegando aún, o que quizás la estés viendo. Pero sea lo que sea que estés haciendo, sé que estás pensando en ella.

Sé que te mueres por volver a besarla, por acariciarla, por abrazarla, por oírla, por sentirla a tu lado, por estar con ella, por verla...

Sé que te pierden esos ojitos, cómo viste, cómo pinta, su nariz, su rostro...

Que te mueres por volver a acariciarla, por escucharla decir "te quiero", por rozar con las yamas de tus dedos sus pequeños labios, por besarlos, por sentir su lengua, por sentir tu corazón palpitar cada vez más deprisa, por sentir sus manos sobre las tuyas, por volver a revivir aquel momento que pasaste junto a ella mirando la Luna, las estrellas, como yo las estoy mirando ahora mismo.

Mírate, ¿qué te pasó? ¿Qué sentiste? ¿La amas verdad? Sientes que cada día que pase la vas a recordar siempre, la vas a querer besar, llamar, escuchar su voz, vas a querer estar a su lado, a revivir aquel día tan intenso que viviste junto a ella, aquel día que jamás vas a poder olvidar. Que por mucho que pase, por mucho daño que te haga o por mucho que juegue contigo, vas a amarla, vas a quererla, y vas a odiarla, a odiarla porque la amas.

Sí, es cierto lo que ves, es cierto lo que piensas, es cierto lo que sientes... Esa gota de agua que se desliza por tu rostro suavemente hacia tu boca, es una lágrima, pero tranquilo, que no es una lágrima más, sino que es especial, una lágrima de amor.

¿Qué, estás enamorado eh? ¡Jaja! Tranquilo, que eso no es nada malo. Al contrario, es algo maravilloso. Querer a una persona tanto, amar a una persona tanto, tanto como para dejar que juegue contigo una y otra vez...dejar que te haga daño las veces que quiera...estar ahí siempre y cuando te necesite, saber que ama a otra persona, o que al menos, está con otra persona mientras piensa en ti, saber que esté con quien esté, tú eres la persona que amará siempre, que jamás podrá olvidar, luchar y luchar por volverla a ver, dejarla que siga jugando contigo...todo eso, todo eso se llama amor, y todo eso se hace, así se actúa cuando estás enamorado.

Quieres luchar por ella, sé que quieres hacerlo, y sé que lo harás. Sé que dejarás que siempre y cuando ella quiera jugar, juegue contigo. Sé que la volverás a esperar. Sé que volverás a pensar en ella una y otra vez. Sé que cuando te levantes cada día, cuando comas, cuando cenes, cuando te acuestes, sé que estará en tu mente.

Y todo esto lo sé porque yo también lo he sentido, porque mientras que tú estás pensando en ella una y otra vez, yo lo estoy haciendo en ti. Porque sé que tú también jugarás conmigo cuando ella no te haga caso, sé que vendrás a mi, sé que me hablarás, sé que me querrás contar todo lo que sientes, todo lo que piensas, todo lo que quieres hacer, y sé que yo te dejaré. Quiero dejarte, quiero decirte que te quiero, que te apoyo en todo lo que decidas, que te sigo a donde vayas, que por mucho que te caigas aquí estaré yo para levantarte, aquí estaré yo para cualquier cosa que necesites, como si eso es cualquier tontería, me da igual, me da exactamente lo mismo. Quiero que me llames, quiero que me hables de ella, quiero que me digas cómo estás, qué has decidido hacer, que tal has pasado el día. Quiero que me digas, que la vas a volver a llamar, que vas a dejar que juegue contigo. Quiero oírte decir "la quiero", quiero ver tus ojos iluminados por su nombre, por su presencia, por tus recuerdos junto a ella, por la pasión de volver a repetir aquel mágico momento. Quiero volverte oír hablarme de ella siempre, siempre y cuando tú quieras. Quiero....tantas cosas quiero....

Tantas cosas quiero....Y es que...te quiero tanto...que sólo me importa verte feliz.

Quiero que seas feliz, quiero verte feliz.

Si en verdad es ella la persona a la que quieres tanto, si en verdad vas a hacer todo lo que yo pienso que vas a hacer, adelante, sigue a tu corazón y él te guiará.

Sólo espero que nunca te olvides de mí, de aquella a la que llamas tu amiga, a la que siempre te apoyará en todo tu camino, con la que siempre podrás contar tantas veces como quieras, a la que siempre estará ahí sea para lo que sea y para lo que necesites, con la que un día, te llegaste a sentir especial.

¿Sabes? Sigo mirando al cielo, y siguen estando ahí, aunque se han movido un poco...y es que es normal...me siento tan a gusto, me he sentido tan bien aquí, pensando en ti y pensando en lo que estarás pensando que el tiempo ha pasado en un momento. Pero ellas siguen ahí, sin haberme dejado sola. Sólo le pido a las estrellas, que te guíen, y que como ellas estarán siempre contigo, sé que nunca te dejarán solo. Sé que a ti también te cuidarán, te protegerán, te concederán deseos, te darán tu felicidad.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Deseo

Estaba oscuro, muy oscuro, tan sólo se veía un resplandor, un resplandor brillante, que brillaba exageradamente y que era difícil de describir, ya que era taaaaaaaaaaaaaan bonito que no tenía palabras para expresar cómo era aquello.

Miré para todos lados, estaba sola, al menos, así me sentía, sola entre tanta oscuridad y un bonito resplandor. Un resplandor que estaba a millones de km de mi, pero que hacía que me sintiera bien, importante, y no tan solitaria, aunque lo seguía estando.

Cada vez que cerraba los ojos, soñaba contigo, te veía a ti. Amarrado a esas cadenas que te hacían tan excitantes. No sé como explicar aquella sensación que recorre en mi cuerpo, en mi interior, cada vez que te veo, de esta forma, tan...excitante, tan...sádica. Esa cara de placer del sado, esos ojos tan perfectos pintados de negro.

Dios...por qué eres tan perfecto? Y por qué no puedes ser mio? Por qué la Luna no me complace de tal manera? Cada vez que la veo, me acuerdo de ti. Eres tan perfecto, disfrazado de algo que no puedes ser pero que sin embargo me gusta. Estás tan guapo de esta forma. Hasta las uñas te quedan bien así.

No sé quién te habrá inventado, no sé quién te habrá ayudado para llegar hasta ahí, pero quien lo haya echo, lo ha conseguido. Ha conseguido enamorarme de ti.

Es que estás tan perfecto!! Será la Luna que me hace verte así? O seré yo que me he enamorado de la persona equivocada?

De repente abrí los ojos, pero no porque no te quisiera seguir viendo para no sufrir, sino que fue porque sentí algo, sentí como si me rozaran el brazo. Estaba tumbada en el césped. Lo primero que vi al abrir los ojos fue a la Luna, aquel resplandor que me hacía sentir viva cada vez que la miraba y que me hacía pensar y sentir que tú estabas allí, que te quería, que te amaba.

Me alcé, miré a un lado, a otro...pero nada...habrían sido imaginaciones mías? Habría sido alguna hoja a causa del viento? Pero si ni siquiera hacía una pizca de aire!!

De repente, sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo, empezando por los pies y acabando por la cabeza. Noté cómo me besabas el cuello, sentí que me deseabas. Empecé a sentir un placer intenso. No quería que aquello tan maravilloso parara. Cerré los ojos y me dejé llevar. Disfruté de cada momento. Lo hice todo mío. Lo hicimos todo nuestro.

Después, comenzaste a subir hacia arriba. Te deseaba tanto que quería hacerte disfrutar al máximo. Empecé a besarte, empezamos a besarnos intensamente. Te quité la camiseta, y tú a mi la mía. Te deseaba demasiado. Era todo taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan real. Era todo tan perfecto...

Tú, el chico con quien yo siempre había soñado, quién estaba ahí cada vez que lo necesitaba, quién me ponía a cien, quién jamás quiso nada conmigo. Tú estabas ahí, tú querías hacerme tuya. Estabas deseándolo. No parabas de besarme, me quitaste el sujetador, y me besaste cada uno de mis pechos como si jamás se lo hubieras echo a nadie.

Me desabrochaste el botón del pantalón. Me lo bajaste poco a poco, mientras me besabas por todo el cuerpo. Me alcé, te besé, después bajé para bajo, sin dejar de besarte cada una de la partes del cuerpo, siguiendo por tu cuello, por un pecho, por el otro, por todo tu tronco, ombligo, siguiendo para abajo, te bajé los pantalones, mientras seguía por tus piernas, aquellas perfectas piernas que eran indescriptibles.

Seguí hacia arriba de nuevo, ya sólo me faltaba quitarte la última parte de tu prenda, la que más placer me daba. Te miré, con cara de deseo. Estabas tan excitado, que en tus ojos pude ver el deseo de que siguiera adelante. Te quité los calzoncillos y comencé a chupártela, a desearla, ha hacerla mía.

Te gustaba tanto, que no parabas de gemir, de disfrutar, de desearme. De repente, te levantaste y me tumbaste, mientras me besabas con deseo. Seguiste para abajo, otra vez con mis pechos, y seguidamente llegaste a mi tanga, un tanga negro de rejilla, transparente. Comenzaste a morderlo y quitármelo con los dientes, cosa que aún me ponía más.

Te pusiste a cuatro patas, mientras me seguías besando por todas partes. De repente te agarré de la espalda mientras habría mis piernas. Y...dios...comenzamos a gritar, a desearnos, ha hacernos nuestros. No quería que aquello acabara, no quería dejar de sentir aquel deseo tan grande que sentía por ti.

Quería ser tuya, que me hicieras tuya, y que te sintieras con muchas ganas de ser mio.

El gusto nos fue penetrando, nos fue entrando por cada uno de nuestros poros y venas, hasta que al final...vimos la luz.

Fue todo tan maravilloso, todo tan bonito...

Abrí los ojos, quería acariciarte, ver tu rostro y decirte lo mucho que te quería, lo mucho que me había gustado aquel momento y lo mucho que te deseaba. Pero entonces todo se acabó. Me miraste, me besaste y te fuiste.

Abrí los ojos, y vi la Luna. Le di las gracias, las gracias por todo aquello que había ocurrido en aquel momento, las gracias por haberme echo sentir lo que sentí, las gracias por aquel maravilloso sueño, porque al fin de cuentas, todo había sido un sueño, ya que tu jamás serás para mí.